8.4.13

Fríos

Manifiesta su profundo malestar sobre mi cabeza derramada.
Llevo días son poder comprender el momento inconcluso de aquello dejado por el presente.
La acción es dramática por definición pero sin imágenes que encuadrar.
La angulación errada se expresa inquieta entre preguntas que recorren un camino novedosamente horrendo, al punto de partir la racionalidad completada por el sistema de aulas ordenaditas.
Es ese momento de caos interior en que uno desearía que explotara el clímax escondido del texto.
Mas no sucede sin el permiso liberador del inconsciente.
 El pianito entonces, continúa teclado en mis dedos cual máquina de escribir, o computador como sea.

La abundancia de locura podría expeler el dolor del homóplato derecho que lleva años apuntando hacia adentro.
La daga ruidosa que se hace la loca para mejorar la postura.
 Y agarré esa composición corporal agradable y ya quiero desprenderme de ella rápidamente.

Estas reflexiones de otoño son molestas.
Siempre recurro al blog cuando comienza el invierno o  esas cosas frías.

31.1.13

Salsa



La luz que oscurece sus rasgos,
irradia dentro
de la sensualidad prohibida.
El meneo del bajo
esculpe los cuerpos ondulantes
que se mueven calientes
al ritmo del son.
Entonces posa su mano en la de ella. 
La otra, abraza cariñosa su cintura.

1, 2 3.
Irrumpe con su derecha
acechando con la pelvis
sutilmente hacia la de ella. 
Cruzan las miradas cómplices.

5, 6, 7.
Ella desprende sus caderas
marcando con su izquierda hacia el.
El tumbao se calma. 
El momento se desplaza al calor pegajoso.
Sus pelvis se aprietan con fuerza,
mientras hombros y caderas
expresan su publicidad de soltura y alegría.
Son fracciones de segundo
en que el deseo se apodera de los cuerpos. 
Las ganas del desnudo y calentura indómita
se hacen necesarias.

Los ojos delatan el deseo frenético.

1, 2 3.
Ambos cuerpos ya son uno. 
El meneo salvaje no necesita giros ni piruetas públicas.

5, 6, 7.
Su cadera está dentro de el.
Lo mira y muerde su labio de bocado. 
Las lenguas se acarician suave.
Vuelven. 
El ritmo indica el fin del son.
Un giro suave y meneo fuerte desde la unidad corporal,
podría ser la despedida.

Pero no.

La escena continúa en 4 y 8.

28.1.13

Sangría


El momento insostenido
expele profundo en las raíces que me atan.

Entre un par de segundos
podría soltar esas ataduras
y
trepar por los tiempos libres
hacia la libertad.

La calma se asoma incómoda entre la selva
hace manifiesto el deseo de incoporarse a la tribu
mas las pruebas suman gotarios lentos,
cargados de nebulosas incómodas.

Comienza a  fluir el líquido ansiado,
recorre los trazos de piel como desesperado,
se sumerge en el silencio tibio,
hasta fundirse
en mi.

1.1.13

Somos siempre nuevas



Somos aquellas que persisten,
que se asoman al movimiento nuevo
que dirigen su mirada, calando en el soñador.

Somos de las que no renunciamos ni nos cansamos.
Obligadas a ver la muerte una y otra vez,
tenemos que dejar morir.

Somos de las que vemos el renacer
y probablemente lo trataremos de modificar.

Somos de las que no renunciamos
ni nos cansamos.

1.12.12

Corrientes

Y si tal vez hacemos caso al tiempo onírico,
que se hace manifiesto en olas.

Olas que han sido amables y unificadoras
que han sido metáfora de amor.

Luego,
fueron signo de separación y ruptura,
de fuerza endómita
obligada a la distancia
entre orilla y fondo.

Luego,
habiéndose llenado
la mar
se muestra calma
y dispuesta a soportar el peso de los cuerpos
tranquilos, en unión.

Qué hacer ante una marea indecisa
cuando ya mis aguas estaban tan tranquilas
asumiendo nuevas corrientes
libres de marejadas...

Cómo interpretar y cómo actuar.

Tal vez
la respuesta es
ser una alga
y dejar
que me lleve la corriente.

4.9.12

Acaso de amor

Acaso desconoce el sentido de arranque,
que desvanece en distancia,
en choque de monedas?

Acaso faltan tantas fortalezas,
desprendidas de fracasos
bien superados?

Acaso el impulso corroe la cabeza,
la destroza en pensamientos
y la deja sin acción?

Acaso

Sólo reconforta
el momento exquisito
de unirse en pieles

8.7.12

Cataplasma

La pasividad urbana
demanda una emoción
violenta.
un actuar continuo
y planificado.

Rechaza,
en cierta forma,
la improvisación sin verbo,
el desorden
en su belleza caótica.

Más bien,
al orden,
maquillado de caos,
se le receta estrés,
para evitar
el cataclismo.

El tiempo
y su incuestionada espera,
es
la cataplasma
del pueblo sumiso.

Este tipo
de orden cuadrado,
exige
seguir la línea.

Rutina
disfrazada
de lógica cotidiana.

Enfermedad
disfrazada
de un normado sentido común.

Mirada
vuelta vista
llena de miedo y examinación
demandan,
de manera preliminar,
improvisación desorden,
cuestionamiento
y observación
requiere
el sentir empoderado
de la subversión,
el sentir consistente
de los cuerpos.