1.12.12

Corrientes

Y si tal vez hacemos caso al tiempo onírico,
que se hace manifiesto en olas.

Olas que han sido amables y unificadoras
que han sido metáfora de amor.

Luego,
fueron signo de separación y ruptura,
de fuerza endómita
obligada a la distancia
entre orilla y fondo.

Luego,
habiéndose llenado
la mar
se muestra calma
y dispuesta a soportar el peso de los cuerpos
tranquilos, en unión.

Qué hacer ante una marea indecisa
cuando ya mis aguas estaban tan tranquilas
asumiendo nuevas corrientes
libres de marejadas...

Cómo interpretar y cómo actuar.

Tal vez
la respuesta es
ser una alga
y dejar
que me lleve la corriente.

1 comentario:

coni vasquez dijo...

Uno aprende a amar, no cuando encuentre a la persona perfecta, sino cuando aprenda a creer en la perfección de una persona imperfecta... los queremos mucho...

flo & pato