21.8.13

Ausencia de bichos signicos


Alguna vez me incorporé
en  mundos de bichos
raros.

Cómodamente eran refugio de intenciones incomprendidas,
confusas
que derivan en el contagio bichar
cual enfermedad conspirativa, propia de este siglo.

Momento pasado,
digno de haber fotografiado.

Tan ausente fue la señal
que ni rastro material queda de ello.

Hoy se reparte en algunos lugares,
dando señales difusas
hacia todas las direcciones
im
posibles.

Lo recuerdo con un silencio represivo,
que es imposible olvidar
por exceso de ausencia
y exceso
de deseo
de presencia.

Fue un pasar,
obligada a ser pasajera
en ese afán ridículo
de querer tomar el control del tren.

7.8.13

Sublevación lingüis...



De esa caja resonancia automatizada por sus lineamientos poco expelidos hacia el interior.

En ella, una imagen de atisbo razonamiento se asoma para morder cabeza en pleno estado de enajenación.

Produce una alteración discontínua de lenguaje incompresible que recorre mílemetros de agua del barómetro que dan en la tele y no tiene interés en poner punto porque a veces los escritos dañan las mentes de quienes los escriben apoderándose de las comas y próximamente de los tildes que acompañan cada palabra para que no quede tan solita sin conexion hacia arriba desnuda la oracion sin puntos comas ni tildes para enloquecer al lector y luego quitarleslosespaciosporquedefinitivamentelascosasnoestanbiencomoestantalvezporesoestarebeldiainequivocadellenguajeempoderado

28.7.13

16.7.13

Des prender



Un Ejército inacabable de pensamientos
sobrecogen la posibilidad ínfima del olvido propositivo.

Demanda mi atención distraída,
aquella que fluye entre la libertad temporal,
hacia un estado de constante esclavitud.

Es una guerra de proporciones,
que no consideró armamento,
más bien desarma el cuerpo y sus atributos,
para luchar.

De pronto pierdo.

Me pierdo de bando.

De tanto olvidar, olvidé la frontera de defensa,
entonces me ataco a mí misma.

En el entre tiempo diario,
una masa de razonamientos acumulados
se apodera de quién está al mando del batallón.

Es entonces
cuando quisiera
desprenderme
de esa guerra.

15.5.13

Tumultito



Reside misterioso.

Lateral derecho, observa a lo carrilero
 el espectáculo.

Desde las entrañas,
inadvertido,
divierte al operativo de guerra.
Detectado,
se proyecta su mal.

Los guardias deben operar
extirparlo, extraerlo,
eliminarlo
de su rinconcito.

Cada vez más advertido,
se manifiesta pujante,
como queriendo decir algo.

Tal vez cuánto tiempo
me acompañó
(quizás qué secretos sabe).

Hoy dormiremos juntos por última vez.

Quién sabe si sus amigos harán fiesta,
esperemos que no.

8.4.13

Fríos

Manifiesta su profundo malestar sobre mi cabeza derramada.
Llevo días son poder comprender el momento inconcluso de aquello dejado por el presente.
La acción es dramática por definición pero sin imágenes que encuadrar.
La angulación errada se expresa inquieta entre preguntas que recorren un camino novedosamente horrendo, al punto de partir la racionalidad completada por el sistema de aulas ordenaditas.
Es ese momento de caos interior en que uno desearía que explotara el clímax escondido del texto.
Mas no sucede sin el permiso liberador del inconsciente.
 El pianito entonces, continúa teclado en mis dedos cual máquina de escribir, o computador como sea.

La abundancia de locura podría expeler el dolor del homóplato derecho que lleva años apuntando hacia adentro.
La daga ruidosa que se hace la loca para mejorar la postura.
 Y agarré esa composición corporal agradable y ya quiero desprenderme de ella rápidamente.

Estas reflexiones de otoño son molestas.
Siempre recurro al blog cuando comienza el invierno o  esas cosas frías.

31.1.13

Salsa



La luz que oscurece sus rasgos,
irradia dentro
de la sensualidad prohibida.
El meneo del bajo
esculpe los cuerpos ondulantes
que se mueven calientes
al ritmo del son.
Entonces posa su mano en la de ella. 
La otra, abraza cariñosa su cintura.

1, 2 3.
Irrumpe con su derecha
acechando con la pelvis
sutilmente hacia la de ella. 
Cruzan las miradas cómplices.

5, 6, 7.
Ella desprende sus caderas
marcando con su izquierda hacia el.
El tumbao se calma. 
El momento se desplaza al calor pegajoso.
Sus pelvis se aprietan con fuerza,
mientras hombros y caderas
expresan su publicidad de soltura y alegría.
Son fracciones de segundo
en que el deseo se apodera de los cuerpos. 
Las ganas del desnudo y calentura indómita
se hacen necesarias.

Los ojos delatan el deseo frenético.

1, 2 3.
Ambos cuerpos ya son uno. 
El meneo salvaje no necesita giros ni piruetas públicas.

5, 6, 7.
Su cadera está dentro de el.
Lo mira y muerde su labio de bocado. 
Las lenguas se acarician suave.
Vuelven. 
El ritmo indica el fin del son.
Un giro suave y meneo fuerte desde la unidad corporal,
podría ser la despedida.

Pero no.

La escena continúa en 4 y 8.