16.8.07

Retrato del artista adolescente - James Joyce

" Allá en otros tiempos (y bien buenos tiempos que eran), había una vez una vaquita (¡mu!) que iba por un caminito. Y esta vaquita que iba por un caminito se encontró un niñín muy guapín, al cual le llamaban el nene de la casa… Este era el cuento que le contaba su padre. Su padre le miraba a través de un cristal: tenía la cara peluda. Él era el nene de la casa. La vaquita venía por el caminito donde vivía Betty Byrne: Betty Byrne vendía trenzas de azúcar al limón. Ay, la flores de las rosas silvestres en el pradecito verde. Ésta era la canción que cantaba. Era su canción. Ay, las floles de las losas veldes. Cuando uno moja la cama, aquello está calentito primero y después se va poniendo frío. Su madre colocaba el hule. ¡Qué olor tan raro! Su madre olía mejor que su padre y tocaba en el piano una jiga de marineros para que la bailase él. Bailaba: Tralala lala, tralala tralalaina, tralala lala, tralala lala. Tío Charles y Dante aplaudían. Eran más viejos que su padre y que su madre; pero tío Charles era más viejo que Dante. Dante tenía dos cepillos en su armario. El cepillo con el respaldo de terciopelo azul era el de Michael Davitt y el cepillo con el revés de terciopelo verde, el de Parnell. Dante le daba una gota de esencia cada vez que le llevaba un pedazo de papel de seda. Los Vances vivían en el número 7. Tenían otro padre y otra madre diferentes. Eran los padres de Eileen. Cuando fueran mayores, él se iba a casar con Eileen… Se escondió bajo la mesa. Su madre dijo: -Stephen tiene que pedir perdón. Dante dijo: -Y si no, vendrán las águilas y le sacarán los ojos. Le sacarán los ojos. Pide perdón, pide perdón de hinojos. Le sacarán el corazón. Pide perdón. Pide perdón.
Los anchurosos campos de recreo hormigueaban de muchachos. Todos chillaban y los prefectos les animaban a gritos. El aire de la tarde era pálido y frío, y a cada volea de los jugadores, el grasiento globo de cuero volaba como un ave pesada a través de la luz gris. Stephen se mantenía en el extremo de su línea, fuera de la vista del prefecto, fuera del alcance de los pies brutales, y de vez en cuando fingía una carrerita. Comprendía que su cuerpo era pequeño y débil comparado con los de la turba de jugadores, y sentía que sus ojos eran débiles y aguanosos. Rody Kickham no era así; sería capitán de la tercera división: todos los chicos lo decían. Rody Kickham era una persona decente, pero Roche el Malo era un asqueroso. Rody Kickham tenía unas espinilleras en su camarilla y, en el refectorio, una cesta de provisiones que le mandaban de casa. Roche el Malo tenía las manos grandes y solía decir que el postre de los viernes parecía un perro en una manta. Y un día le había preguntado: -¿Cómo te llamas? Stephen había contestado: Stephen Dédalus. Y entonces Roche había dicho: -¿Qué nombre es ese? Pero Stephen no había sido capaz de responder. Y entonces Roche le había vuelto a preguntar: -¿Qué es tu padre? Y él había respondido: -Un señor. Y todavía Roche había vuelto a preguntarle: -¿Es magistrado? Se deslizaba de un punto a otro, siempre en el extremo de la línea, dando carreritas cortas de vez en cuando. Pero las manos le azuleaban de frío. Las metió en los bolsillos de su chaqueta gris de cinturón. El cinturón pasaba por encima del bolsillo. Cinturón, cinturonazo. Y darle a un chico un cinturonazo era pegarle con el cinturón. Un día un chico le había dicho a Cantwell: -¡Te voy a largar un cinturonazo!… Y Cantwell le había contestado: -¡Anda y quítate de ahí! Ve a largarle un cinturonazo a Cecil Thunder. Me gustaría verte. Te mete un puntapié en el trasero como para ti solo. "....

2 comentarios:

Anónimo dijo...

No puedo mas que sonreir al leer esto.
Nunaca habia leido algun fragmento del Retrato del artista adolescente, solo medio Ulises (a pesar de las advertencias de mi profesora de lenguaje) por tener que devolverlo a la biblioteca.

TaTo dijo...

Me encanta mucho, parecería como el vil retrato de alguien que quiere ser ese artista conceptual reconocido, pero no.
Yo estoy desaparecido, pensando, puede ser. Estudiando, un poquito pero con esfuerzo.
Tengo hecho lo prometido, no te lo he enviado porque desaparezco, nose como, pero no me encuentro.
Cuidate. Nos vemos.
Lo más probable iré a ver a la Bersuit.